Correo electrónico

Esta página ha derramado muchas bendiciones a través del material que hemos compartido, por eso, pongo a tu disposición también una dirección de correo electrónico, con ello ampliaremos nuestras posibilidades de contacto.

Si necesitas material en concreto, como una canción, tienes alguna duda sobre qué cantar o qué hacer en algún momento de la misa, alguna pregunta en especial, escríbeme y trataré de apoyarte en la medida de lo posible.

Juntos como hermanos, dice la cancion, miembros de UNA Iglesia, así damos gloria a Dios, unidos y ayudándonos unos a otros.

cantodehumildad@yahoo.com.mx

Esto que te doy

Cantar este ofertorio es bello, tiene un ritmo muy juvenil, por lo que se pide mucho para las ceremonias de Quince Años, es popular y siempre bien aceptado y cantado por la gente. Esto que te doy es un ofertorio que no puede faltar en el repertorio de un coro.

 



G             Bm           C          D         C

Esto que te doy es vino y pan Señor,

               Bm              G    G7

esto que te doy es mi trabajo; 

C            D              Bm

es mi corazón mi alma, 

                     E7        Am

es mi cuerpo y mi razón; 

                D              G   D  

el esfuerzo de mi caminar.

 

 

G             Bm     C             D   C

Esto que te doy mi vida es Señor, 

                     Bm              G    G7

es mi amor también es mi dolor; 

C          D                   Bm

es la ilusión mis sueños; 

                   E7        Am

es mi gozo y mi llorar. 

                 D           G   D  

Es mi canto y mi oración.

 

 


 

 

 G        Bm   C                 D

Toma mi vida     ponla en tu corazón,

 G        Bm   C          D   C

dame tu mano    y llévame;

                D                   Bm

cambia mi pan en tu carne

             E7

y mi vino en tu sangre,

      Am       D         G    Em

y a mi Señor     renuévame,

Am        D           G   E7

límpiame     y sálvame.

 

  

A             F#m    D            E   D

Esto que te doy no solo yo Señor,

                C#m                   A     A7

esta voz también es de mi hermano:

D                  E              C#m

es la  unión la paz el orden,

                    F#      Bm

la armonía y felicidad;

                 E             A   E

es un canto en comunidad.

 

 

A        C#m   D                E

Toma mi vida     ponla en tu corazón,

A       C#m   D           E   D

dame tu mano    y llévame;

                E                   C#m

cambia mi pan en tu carne

              F#

y mi vino en tu sangre,

   Bm         E             A  F#m

y a mi Señor     renuévame,

Bm        E            A   F#

límpiame     y sálvame.

Calendario Litúrgico

Una imagen que nos muestra a grandes razgos el recorrido de Nuestro Señor Jesucristo desde la liturgia de la Santa Iglesia Católica.

Una imagen que nos muestra a grandes razgos el recorrido de Nuestro Señor Jesucristo desde la liturgia de la Santa Iglesia Católica.

Los cielos y la tierra

El adviento se acerca hermanos y hermanas, les traigo la partitura de Los cielos y la tierra, un canto que bien puede ser una salida alegre para este tiempo de espera.

Comparto con ustedes también el audio de la canción para hacer el favor completo, verdad?

Descarga o escucha Los cielos y la tierra de Cesareo Gabarain

Cerca de ti Señor

Se acercan las fechas en que nacionalmente recordamos a los que se han adelantado a la vida eterna, las fiestas de Difuntos. Hay que recordar que para nosotros los cristianos la muerte es solo el comienzo de la verdadera vida, así que con eso en mente preparemos algunos cantos específicos para acompañar nuestras celebraciones.

Les posteo a continuación un  tema cuya partitura he encontrado impresa en el misal que uso a diario, que por cierto es el de Buena prensa. Cerca de ti Señor, una melodía que invita a la reflexión y a la meditación.

Algo para leer

Este es un artículo de la Hermana Glenda, que puedes encontrar y disfrutar también en su página, la cual te recomiendo visites: http://www.hnaglenda.org/espanol.html

 

El cántico de los tres jóvenes
Una tarde de Navidad, el gran poeta y diplomático francés Paul Claudel acude a la Catedral de Nôtre Dame de Paris, con el simple deseo de contemplar algo estéticamente bello. Apoyado en una de las columnas, oye cantar el Magnificat y, de pronto, se siente inmerso en un ámbito de luz y belleza, que le sumerge en el misterio y da, en un instante, una nueva perspectiva a su mente y a su corazón. Es el inicio de una vida de convertido. En esta perspectiva, y a la luz del Cántico de los tres Jóvenes (Dan 3, 52-90), intentaré descifrar algo de esta experiencia de Paul Claudel y de tantos otros que, alguna vez, han escuchado un canto religioso y se han visto transportados a un lugar y a un tiempo interior en donde es posible el encuentro con Dios y con la verdad. Los tres jóvenes cantan en medio de las llamas.  Han sido condenados injustamente por el poder político y por una ley aparentemente religiosa, pero que invita a adorar a otros dioses y no al Dios verdadero. Es un cántico que brota después de la prueba, después de la fidelidad probada. No se puede ser cantante religioso sin haber pasado por el crisol… Porque no cantamos para tener éxito, ni aplausos, ni dinero, ni fama, como lo hacen los cantantes seculares.
El cantante religioso canta para dar testimonio de la acción de Dios. Canta aunque sea en el horno de la injusticia. Canta para que toda la creación y todos los poderes de este mundo oigan que Dios existe, que esta vivo e interviene en la historia y más allá de ella. Los tres jóvenes cantan después de la intervención salvadora de Dios en medio de las llamas. El cantante religioso canta después de su experiencia del Dios salvador. Sin esta experiencia previa, su canto no será más que un metal que resuena o un platillo discordante.

No es casual que los tres jóvenes, a través de su canto, vayan nombrando a toda la Creación , desde los astros celestes hasta el hombre. De algún modo, al volver a nombrar la Creación el ser humano se hace dueño de ella, cumple de nuevo la vocación  recibida en el Génesis: dar nombre o sentido a todo lo creado. De algún modo el que canta “nombra” lo creado y esto no es neutral. El artista nombra lo creado para darle un sentido, en Dios o sin Dios. He ahí  lo que hace que un canto sea religioso o no : si es capaz de renombrar-dar sentido a la realidad desde Dios. El ser humano es un gran consumidor de música, quizá porque necesita que ésta le ayude a “renombrar”su propia vida, su propia historia. He aquí el gran desafío de la música religiosa, la de ser capaz de ayudar a las personas a  “renombrar, desde Cristo”  su vida, su historia, sus problemas, deseos y esperanzas. Me parece sugerente que nuestro Cántico sea en modo litánico. Los jóvenes cantores expresan, de modo imperativo, en más de 38 veces, un anhelo insistente: que la creación bendiga al Señor. De algún modo, ordenan a cada uno de los seres que nombran: -“Tú, bendice al Señor”. Esta cadena de mandatos me ha hecho pensar mucho en la misión del canto y del cantante religioso.  Implica un poder de someterlo todo a la bendición . Implica un poder de mandarle a todo que se ordene sólo a bendecir al Señor. Incluso a los animales considerados más malignos en esa época (los que habitaban en los mares)… también a ellos el cántico les ordena bendecir al Señor. ¡Que poder tiene el canto! Y no sólo porque le vemos mover millones y millones de personas y sumas de dinero cada año. Para nosotros el canto religioso tiene un poder mas grande: “el de mandar a todas las cosas que bendigan al Señor”. No debemos subestimar el canto religioso asociándolo solo con el ámbito de la estética, ya que tiene el poder de  reconducir todo al verdadero orden , al orden querido y creado por Dios, al orden en donde no hay maldición, sino solo bendición. Por eso el verdadero canto religioso esta comprometido con la justicia explícita o implícitamente, ya que lleva en sus entrañas ese imperativo litánico: ¡no maldigáis!, ¡no robéis!, ¡no hagáis daño!, tan solo ¡bendecid al Señor!, criaturas todas, pequeños y grandes, ¡bendecid al Señor! El Cántico de los tres jóvenes nos devuelve el verdadero perfil del “cantante religioso”.  No es un artista  en el sentido secular de la palabra, sino, ante todo, un testigo, un  mártir del Dios verdadero.

Es una pena que la propaganda, la farándula económica y los modelos de cantantes seculares estén contaminando el verdadero sentido del cantante y de las productoras religiosas. Los tres jóvenes nos recuerdan que la llamada de Dios a cantarle con  cánticos inspirados no lleva promesa de Grammy´s.

Cuando hay dos coros y una misa…

Hola hermanos y hermanas. Hoy les cuento algo que me entristece mucho, sin embargo es bueno compartirlo porque asì aprenderemos todos un poquito y es como si todos lo vivieramos, no solo los involucrados.

Resulta que ayer dos coros coincidieron en una misa, un coro cantaba por apostolado y a otro lo invitaron para cantar por un aniversario de 40 años de matrimonio. El problema que se sucitó fue que el coro que hacía apostolado se enojó tanto al ver que no iban a cantar “su misa” que entre mentadas de madre se quejaron con el sacerdote que presidiría la ceremonia, y éste a su vez, la tomó en contra del coro invitado. Realmente ninguno de los dos coros tiene culpa, ni el sacerdote, lo que ocurrió fue una falla en la comunicación, y hasta aquí no tengo nada que aportar al caso.

Quiero ahondar en las actitudes de los coros para que saquemos algo de provecho de todo esto.

El coro 2, sin tener culpa alguna, pidió disculpas y se puso en las manos del sacerdote que presidía, de manera amable llegó una hora antes por si había otro coro y explicarle la situación. El coro 1, que hacía apostolado a esa misma hora, al darse cuenta que otro coro tocaría en la misa pierde los estribos y estando en el templo injuria, patalea y se queja.

A mí en lo personal ya me ha pasado que preparandome para la misa llega otro coro y bueno, con los mejores tratos los recibo y hasta les aconsejo como llevar la celebración para que sirvan de la mejor manera, pero parace que no todos hemos experimentado esta situación y eso me lleva a preocuparme seriamente por las actitudes del coro 1. Y es que no debemos olvidar que si servimos en la Santa Iglesia Católica se nos deben pegar por lo menos algo de buenas costumbres, amabilidad y amor a los demás, no lo contrario.

Así que la enseñanza que les traigo hoy, es justamente es contraria a ese proceder del coro 1, por favor hermanos y hermanas, seamos amables, amorosos y caritativos con todos nuestros compañeros coristas y músicos, adoradores de Dios. Servimos en la Iglesia, pues que eso se note en nuestro proceder, si nos juntamos dos coros, y no solo en la misma celebración, no hagamos “gana misa” o “yo llegué primero asi que a ver como le haces” o “esta es mi parroquia así que aquí mis chicharrones truenan” o si nos topamos en nuestra Parroquia o en otra, saludémos a todos con amor, tratémonos con respeto y cariño, todos los músicos y adoradores amamos al mismo Dios y a Dios no le gusta que dos de sus más fieles servidores se vuelvan verduleras del mercado en su propia casa.

Y saben qué? El premio es de Dios mismo hacia quien trata con cariño a los demás. Si tú como músico y cantante católico te respetas a ti mismo, así debes respetar, honrando el mandamiento del amor, a tu hermano y hermana que también sirve y ama a tu Dios, nuestro Dios.

Démosle la mano con amor a todos nuestros hermanos y hermanas coristas y músicos católicos, dejémos de lado las actitudes que lastiman a Dios y al prójimo. Y que Dios les bendiga hoy y siempre.

Si conocieras…

Glenda Valesca Hernández Aguayo (Parral, Chile, 5 de enero de 1971), más conocida como la Hermana Glenda, es una Consagrada chilena y reconocida cantautora de música católica. Lleva más de 18 años consagrada a Dios y 8 años dedicada a la evangelización con la música. Es teologa por la Pontificia universidad Gregoriana de Roma y Psicologa por la universidad pontificia de Salamanca. Su ciudad natal la declaro “servidora Ilustre” en el año 2003. Actualmente reside y trabaja en España, aunque es conocida internacionalmente.

Nació en Parral, es la segunda de 4 hermanos. Recibió su primera llamada a la fe cristiana en 1985. A esa edad tan temprana edad,(14 años) Glenda decide conocer más de cerca la persona de Jesucristo a contracorriente de su padre. Todo el ambiente que la rodeaba la inducía a conocer otras creencias religiosas y filosofícas distintas al cristianismo católico; A esa edad realiza sus primeras composiciones: canciones de amor para su novio y más tarde canciones que le nacían del encuentro con Dios.

Comenzó a cantar en la misa dominical de la catedral de su ciudad y, a través de este ministerio, poco a poco se va acercando a Dios. Glenda cuenta que, poco a poco, iba entendiendo lo que iba cantando. Se quedaba mirando la cruz después de misa y le preguntaba al Señor: ¿Es verdad que has muerto por mí?, ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Por qué …?

Al ganar en un festival diocesano de música, recibe como premio una Biblia, por la cual tuvo su primera experiencia de encuentro personal con el Señor.

Luego de esta primera llamada a la “fe cristiana, comienza a nacer en Glenda el interés por una vida de consagración completa a Dios. Miraba a las personas consagradas que iban apareciendo en su camino y pensaba: ¡qué fantástico debe ser vivir sólo para Dios! Un día siguió, sin ser vista, a una consagrada y hasta se atrevió a tocarle el borde de su hábito, “quería saber cómo era”.

Agradece siempre y de corazón

Días atrás falleció un sacerdote que no conocí en realidad. La única vez que tuve la gracia de verle y celebrar con él fue una boda ya casi seis meses de eso o tal vez más. Le recuerdo especialmente, pues fue muy difícil para mí subir mis instrumentos a la parte alta donde tocaba el coro en aquella capilla de la cual él se encargaba y desde allí le miraba mientras oficiaba en aquella boda. Su cuerpo ya había perdido mucho vigor y salud, no andaba más que en silla de ruedas y los estragos de la edad y la enfermedad no hacían mella en la alegría y dignidad de su proceder durante la celebración.

Como yo no le conocía, antes de iniciar la boda me presenté con él y le platiqué de lo que tenía pensado cantar. Le llamó la atención el avemaría y me preguntó si me iba a salir bien a lo que solamente me reí, entonces él me dijo que esperaba me saliera muy pero muy bien. Al final de la misa, hermosa y digna, después de dar la bendición a los novios, miró hacia arriba donde yo estaba cantando y dijo al micrófono: “Muy bien coro muy bien! Ahora sí… ¡lúcete!… ” Y entonces iniciaron las primeras notas de un avemaría que canté con emoción y complicidad con mi sacerdote presidente.

Siempre le agradecí el gesto tan bello que tuvo, así como agradezco lo que me enseñan todos y cada uno de los sacerdotes con quienes Dios me permite celebrar. Agradecer es colaborar en nuestro crecimiento, es aceptar la enseñanza y ser tierra fértil, en donde los demás inviertan su tiempo y sabiduría. Ojalá y tu, hermano o hermana, desde donde estés y sirvas, agradezcas a los sacerdotes que te enseñan por su tiempo y dedicación, porque nadie está obligado a aconsejar o guiar a nadie y cuando recibimos un consejo o enseñanza debemos valorarla y agradecerla. Así como la humildad nos enaltece, la gratitud nos ennoblece.

En fin. Ya se fue, ya está con Dios, y yo desde aquí le recuerdo con infinito amor, porque sola una ocasión bastó para demostrarme su amor a la liturgia y a la dignidad en el servicio de la música a Dios. Una sola ocasión bastó para brindarme su cariño desde allí donde los sacerdotes son Cristos vivos.

La vida vuelve a la vida. Ya está con Dios el padre Emilio Javier Leal Cetina.

Ten piedad soy pecador

Este hermoso tema es una joya del coro Brotes de Olivo. Les posteo el audio original, es tan conocido que a lo mejor lo han de cantar ustedes de alguna otra forma o con algún otro arreglo, aunque saben, vale la pena respetar sus arreglos y su candor.

Descarga o escucha Ten piedad de Brotes de Olivo

Gm          Cm          Gm       

Ten piedad Señor ten piedad,

          Eb  F     Gm

soy pecador ten piedad (2)

 

  

      Cm             Gm         D    Gm  G7

Y de mi Cristo apiádate contra ti  pequé (2)

 

 

 Gm          Cm          Gm       

Ten piedad Señor ten piedad,

          Eb  F     Gm

soy pecador ten piedad (2)

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