Graben sus cantos y compartanlos

Les voy a compartir un consejo que nos ha funcionado muy bien en la parroquia. Hace tres años, para la primera semana santa que coordiné grabamos todos los cantos que pusimos en el triduo pascual. Fue una tarde y noche de locos en mi casa que es suya, porque nos tardamos mucho en grabar y la verdad a veces las canciones no quedaban a la primera, pero aún así lo logramos. El resultado fue un cd con la participación de cuatro coros de la parroquia. En ese momento nos sirvió para practicar todos los cantos, llevandonos la musica en reproductores portátiles, el coche, hasta en el baño! El caso siempre fue escuchar y practicar aún cuando nuestras actividades no permitieran que ensayaramos tan seguido como deseábamos.

Hoy, tres años después y con nuevos coros y elementos en nuestra parroquia, ese cd ha servido para que ahorremos tiempo y podamos enseñar y compartir lo que tres años atrás nos costó mucho sacar, armonizar y grabar.

El consejo es este: grábense hermanos, compartan el material y así fomentémos el canto litúrgico. Que la música no muera con nosotros, pasémoslo a los que vienen y enseñémos al que no sabe.

Para hacer grabaciones no se necesita más que un sencillo grabador. Claro que hay desde estudios hasta software para ello, pero la base es su canto y algo en lo que se pueda plasmar.

Ojalá lo hagan y me manden sus cantos, me dará mucho gusto conocer sus voces!

Siempre listos hermanos

Todo sucede para bien de los que aman a Dios, eso es cierto. Hay oportunidades de crecimiento a cada momento de nuestras vidas y eso hay que saber aprovecharlo siempre, hoy les voy a comentar una de ellas.

La tecnologia nos hace facil la vida y bien usada nos beneficia mucho. Les cuento hermanos que hace unos seis meses atras me compre el mas sencillo reproductor de mp3 que tiene la funcion de grabacion de voz. Me sirve mucho, porque en ese aparatito llevo algunos cantos que repaso en los momentos de ocio y me los aprendo poco a poco. En el coche mientras me llevan a alguna parte, en la espera del medico, aun cuando voy sola al supermercado, mientras hay espacio para escuchar musica de alabanza, enciendo mi mp3 y sigo adorando a mi Dios.

Ademas, mi mp3 me ayuda en otros casos, como el de hoy en misa de 8. Una monjita canto un cordero que yo no conocia y ademas un canto de comunion muy bello. He aprovechado al final de la misa para acercarme a ella y que me lo cante y he grabado su voz en mi mp3. Asi he aprovechado nuevamente la tecnologia en bien de la evangelizacion, porque podre ensenar ese canto a mi coro y darle mas variedad y dignidad a la celebracion eucaristica con un canto de comunion antiguo y conocido para mucha gente, pero en mi juventud, aun desconocido para mi.

Usemos la tecnologia hermanos para llenarnos de Dios y para evangelizar eficientemente. Recordemos las palabras de Jesucristo, seamos sencillos como palomas pero astutos como serpientes. Que Dios les bendiga.

De risa, pero preocupante.

Les voy a contar algo que me acaban de contar. Puede ser que dé risa, pero la verdad es que si preocupante. Resulta que hace algunas horas un coro llegaba a misa y justo bajaba sus cosas del coche para entrar al templo cuando el director se dió cuenta de algo: había olvidado el maletín con sus cantos en la casa. Checó de nuevo todo: dos mochilas con cables y micros, instrumentos, boom, soportes, consola, todo estaba bien. Sí, menos el bendito maletín con las canciones, solamente eso faltaba, nada más y nada menos. Al notar la ausencia de tan valioso material, solo atinó a saludar al sacerdote presidente y con la misma despedirse. Ya no había nada que hacer, porquepara colmo de males, el director vive a media hora de distancia de donde tocaba, así que supongo que no valía la pena intentar ir por el maletín, y llegar a media misa.

En fin, que me he reído cuando me lo contó con cara de pasmado aún, como que sin aterrizar mucho el asunto, pero noté un poco de enojo consigo mismo por el terrible olvido. Estoy segura que nadie más que él sabe la importancia de lo que ocurrió así que está de más ahondar.

Pero bueno, entre nosotros, que siempre aprendemos algo de las experiencias, porque en la Biblia está escrito “todo es para bien de los que aman al Señor”, tengamos en cuenta lo siguiente: revisemos siempre nuestros materiales antes de dejar la casa. Si son muchos, hagamos una lista y chequemos todos y cada uno, no demos las cosas por sentado, nada es pequeño ni menos importante, hasta un cable puede hacernos falta algún día y sobre todo, en distancias que no pueden recorrerse rápido para ir a buscar algún olvido y llegar a tiempo.

Checa todo, dos veces y que Dios les bendiga con la gracia de la paciencia y la previsión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Cuando hay dos coros y una misa…

Hola hermanos y hermanas. Hoy les cuento algo que me entristece mucho, sin embargo es bueno compartirlo porque asì aprenderemos todos un poquito y es como si todos lo vivieramos, no solo los involucrados.

Resulta que ayer dos coros coincidieron en una misa, un coro cantaba por apostolado y a otro lo invitaron para cantar por un aniversario de 40 años de matrimonio. El problema que se sucitó fue que el coro que hacía apostolado se enojó tanto al ver que no iban a cantar “su misa” que entre mentadas de madre se quejaron con el sacerdote que presidiría la ceremonia, y éste a su vez, la tomó en contra del coro invitado. Realmente ninguno de los dos coros tiene culpa, ni el sacerdote, lo que ocurrió fue una falla en la comunicación, y hasta aquí no tengo nada que aportar al caso.

Quiero ahondar en las actitudes de los coros para que saquemos algo de provecho de todo esto.

El coro 2, sin tener culpa alguna, pidió disculpas y se puso en las manos del sacerdote que presidía, de manera amable llegó una hora antes por si había otro coro y explicarle la situación. El coro 1, que hacía apostolado a esa misma hora, al darse cuenta que otro coro tocaría en la misa pierde los estribos y estando en el templo injuria, patalea y se queja.

A mí en lo personal ya me ha pasado que preparandome para la misa llega otro coro y bueno, con los mejores tratos los recibo y hasta les aconsejo como llevar la celebración para que sirvan de la mejor manera, pero parace que no todos hemos experimentado esta situación y eso me lleva a preocuparme seriamente por las actitudes del coro 1. Y es que no debemos olvidar que si servimos en la Santa Iglesia Católica se nos deben pegar por lo menos algo de buenas costumbres, amabilidad y amor a los demás, no lo contrario.

Así que la enseñanza que les traigo hoy, es justamente es contraria a ese proceder del coro 1, por favor hermanos y hermanas, seamos amables, amorosos y caritativos con todos nuestros compañeros coristas y músicos, adoradores de Dios. Servimos en la Iglesia, pues que eso se note en nuestro proceder, si nos juntamos dos coros, y no solo en la misma celebración, no hagamos “gana misa” o “yo llegué primero asi que a ver como le haces” o “esta es mi parroquia así que aquí mis chicharrones truenan” o si nos topamos en nuestra Parroquia o en otra, saludémos a todos con amor, tratémonos con respeto y cariño, todos los músicos y adoradores amamos al mismo Dios y a Dios no le gusta que dos de sus más fieles servidores se vuelvan verduleras del mercado en su propia casa.

Y saben qué? El premio es de Dios mismo hacia quien trata con cariño a los demás. Si tú como músico y cantante católico te respetas a ti mismo, así debes respetar, honrando el mandamiento del amor, a tu hermano y hermana que también sirve y ama a tu Dios, nuestro Dios.

Démosle la mano con amor a todos nuestros hermanos y hermanas coristas y músicos católicos, dejémos de lado las actitudes que lastiman a Dios y al prójimo. Y que Dios les bendiga hoy y siempre.

Agradece siempre y de corazón

Días atrás falleció un sacerdote que no conocí en realidad. La única vez que tuve la gracia de verle y celebrar con él fue una boda ya casi seis meses de eso o tal vez más. Le recuerdo especialmente, pues fue muy difícil para mí subir mis instrumentos a la parte alta donde tocaba el coro en aquella capilla de la cual él se encargaba y desde allí le miraba mientras oficiaba en aquella boda. Su cuerpo ya había perdido mucho vigor y salud, no andaba más que en silla de ruedas y los estragos de la edad y la enfermedad no hacían mella en la alegría y dignidad de su proceder durante la celebración.

Como yo no le conocía, antes de iniciar la boda me presenté con él y le platiqué de lo que tenía pensado cantar. Le llamó la atención el avemaría y me preguntó si me iba a salir bien a lo que solamente me reí, entonces él me dijo que esperaba me saliera muy pero muy bien. Al final de la misa, hermosa y digna, después de dar la bendición a los novios, miró hacia arriba donde yo estaba cantando y dijo al micrófono: “Muy bien coro muy bien! Ahora sí… ¡lúcete!… ” Y entonces iniciaron las primeras notas de un avemaría que canté con emoción y complicidad con mi sacerdote presidente.

Siempre le agradecí el gesto tan bello que tuvo, así como agradezco lo que me enseñan todos y cada uno de los sacerdotes con quienes Dios me permite celebrar. Agradecer es colaborar en nuestro crecimiento, es aceptar la enseñanza y ser tierra fértil, en donde los demás inviertan su tiempo y sabiduría. Ojalá y tu, hermano o hermana, desde donde estés y sirvas, agradezcas a los sacerdotes que te enseñan por su tiempo y dedicación, porque nadie está obligado a aconsejar o guiar a nadie y cuando recibimos un consejo o enseñanza debemos valorarla y agradecerla. Así como la humildad nos enaltece, la gratitud nos ennoblece.

En fin. Ya se fue, ya está con Dios, y yo desde aquí le recuerdo con infinito amor, porque sola una ocasión bastó para demostrarme su amor a la liturgia y a la dignidad en el servicio de la música a Dios. Una sola ocasión bastó para brindarme su cariño desde allí donde los sacerdotes son Cristos vivos.

La vida vuelve a la vida. Ya está con Dios el padre Emilio Javier Leal Cetina.

¿Profesionales? ¡No! Humildes.

Ayer asistí a una celebración por la noche, la misma había sido publicada en el periódico con bombo y platillo, y además el anuncio en el periódico incluía el nombre del coro vocal que cantaría y además el nombre de quien tocaría el violín. Muchos nombres, ya ven, por lo que por los nombres me dejé llevar. Al llegar, saludé al sacerdote que oficiaría, y le comenté mi admiración y expectación por escuchar al coro que le acompañaría en la celebración, a lo que él comentó contento que se trataba de “profesionales”, dicho ésto con la cara de confianza.

Bien, para no hacer largo el cuento, el coro ejecutó medianamente bien la música coral clásica, no supo como comenzar el kirie, por lo que el sacerdote lo oró, entraron tarde en el ofertorio y ya no les cuento más porque prefiero olvidarlo. No me hicieron sentir nada, no llegué a la contemplación y debo decir que mi concepto de música litúrgica comprende precisamente que el canto y la música nos conduzcan a través de la oración cantada a un estado de paz y meditación que hagan favorable y fecunda nuestra alma para recibir la Palabra de Dios y su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía. Un coro no es concierto, es pieza fundamental para todo el conjunto de servidores litúrgicos.

El “profesionalismo” de quienes formaron el coro de ayer, les impidió darse cuenta de una cosa, pequeñita pero indispensable en todo servidor en la Iglesia: la humildad. Aguas hermanos, que nunca les falte la humildad en el servicio, por más experimentados que sean y por más años en el apostolado que tengan hay virtudes que no pueden faltar, como la humildad. Si ayer el coro que cantó se hubiera preocupado de saludar al sacerdote y le hubieran preguntado detalles de la celebración, todo hubiera salido bien. Lo malo fue que al sentirse profesionales, los coristas llegaron al templo, entraron un minuto antes del sacerdote a sus lugares y con la desorganización nada sale bien.

Todo es para bien de los hombres que aman al Señor, aprendimos algo de la experiencia: por más años de servicio, por más que sepamos hermanos, más humildes hemos de ser, preguntemos, presentémonos, sirvamos con solicitud y eficiencia. Seamos fieles servidores y no “profesionales” estorbos.

La importancia de servir

La cosecha es mucha, los servidores son pocos.

Había una vez una capillita, chiquita, con misas todos los días por las mañanas, los sábados y también los domingos. Todas las misas tenían coro. Todas. Y vivieron así felices por siempre.

Aunque suene a cuento, lo que acabo de escribir sucede en la realidad. Y ojalá pudiera decir que sucede en todas y cada una de las capillas, rectorías y parroquias de la arquidiócesis y más allá. El problema es que no es así, falta gente y mucha, así que me he puesto a pensar y ahora les diré qué es lo que ha acaparado mis pensamientos.

He observado también que la mayoría de los coros que conozco, sirven en una y solo una celebración y las razones para esto son varias, desde que no hay más misas disponibles hasta el trabajo, el que pocos tocan y muchos cantan con lo que no pueden dividirse y así entre otras cosas.

Mi página se llama “Ministerio de Alabanza” por una razón, es la administración del don de Dios que he recibido, alabar a Dios es un don que no debe quedarse en mì si no cumplir proceso de amor, darse a los demás y con eso ayudar a mis hermanos y hermanas.

Por otro lado servir significa también dar, y no se da lo que se quiera dar, sino lo que se tiene. De esta forma, tenemos que servir mientras podamos y en muchos casos se puede más de lo que se da. Si no se da lo que se tiene y se guarda una parte, omitimos un bien que se muere sin más. El amor que no se da se pudre.

Por eso hermanos, si podemos dar, demos. No dejémos que ese amor muera. Vayamos a donde nos necesiten. Cantar en una misa es bueno, cantar dos es servicio y el servicio es amor.

Agradezcamos a Dios por los dones que nos ha dado, la música, el canto, la alabanza. Usémoslos para bien de nuestra Iglesia y el crecimiento de nuestros hermanos.

Oración del coro

Después de buscar por la red, encontré esta oración que me gusta para el coro, la he grabado y la subo para compartirla con ustedes. Oremos juntos hermanos, busquemos momentos para la oración y profundicemos en nuestra relación con Dios. Alabémosle con amor y humildad.

Descarga o escucha la Oración del Coro en mp3

 

Oración del Coro

Gracias Señor,
por concederme una voz para alabarte
y por llamarme a usarla en bien de mis hermanos.
No permitas que la soberbia se apodere de mí
y concedeme reconocer que todo se debe a ti.

Ayúdame, Señor Jesús
a llevar los cantos de tal forma
que los demás participen más plenamente
en la Celebración Eucarística.

Señor, con la gracia del Espíritu Santo,
haz que yo sea conciente,
de que al ayudar a celebrar tu Misterio Pascual,
estoy ayudando a traer tu alegría al mundo,
y, a la vez, llevando al mundo hacia ti.
Amén.

 

Un consejo para directores de coros

Les voy a compartir algo, hermanos coristas y cantantes católicos, muy importante para nuestro servicio. Antes de cantar la misa, si no conocemos al sacerdote que preside la ceremonia, presentémonos con él, saludémosle antes de la misa, y muy importante preguntémosle sobre la misma, aspectos importantes que a nosotros nos conciernen, como el kirie, si canta u ora el padrenuestro, si podemos cantar meditación. De esta forma, podremos servir mejor en la celebración y colaborar mejor con el sacerdote que preside.

No olvidemos hermanos, que somos servidores, que ponemos nuestros talentos al servicio de Dios, y que debemos ser humildes para dejarnos formar y ayudar de la mejor forma a nuestra Santa Iglesia Católica.