La Cuaresma es un tiempo de recogimiento espiritual. Es como un kerigma de 40 días, en el que nos reencontramos a Jesús, nos reecontramos con la fe y pulimos aquellas aristas de nuestro espiritu que se han quedado filosas e hirientes. Todo canto que acompañe a la cuaresma debe ser escogido bajo los lineamientos de la Iglesia, procurando así coincidir. El Cordero, así como los cantos propios han de ser diferentes, como el que escucharán a continuación.
Este cordero es tan sencillo y solemne en melodía y letra, que hace al oyente concentrarse en el maravilloso momento de la fracción del pan. Su estructura acompasada y ligera ayuda a cantar a quien nunca lo ha escuchado, simplemente porque se deja llevar por la métrica.
Por cierto, esta grabación es de la voz de una dama, una cantora, que dirigía el canto en una misa en alguna capilla de Jalisco. Desconozco su nombre, pero le agradezco que me permitiera grabarla.