Cuando hay dos coros y una misa…

Hola hermanos y hermanas. Hoy les cuento algo que me entristece mucho, sin embargo es bueno compartirlo porque asì aprenderemos todos un poquito y es como si todos lo vivieramos, no solo los involucrados.

Resulta que ayer dos coros coincidieron en una misa, un coro cantaba por apostolado y a otro lo invitaron para cantar por un aniversario de 40 años de matrimonio. El problema que se sucitó fue que el coro que hacía apostolado se enojó tanto al ver que no iban a cantar “su misa” que entre mentadas de madre se quejaron con el sacerdote que presidiría la ceremonia, y éste a su vez, la tomó en contra del coro invitado. Realmente ninguno de los dos coros tiene culpa, ni el sacerdote, lo que ocurrió fue una falla en la comunicación, y hasta aquí no tengo nada que aportar al caso.

Quiero ahondar en las actitudes de los coros para que saquemos algo de provecho de todo esto.

El coro 2, sin tener culpa alguna, pidió disculpas y se puso en las manos del sacerdote que presidía, de manera amable llegó una hora antes por si había otro coro y explicarle la situación. El coro 1, que hacía apostolado a esa misma hora, al darse cuenta que otro coro tocaría en la misa pierde los estribos y estando en el templo injuria, patalea y se queja.

A mí en lo personal ya me ha pasado que preparandome para la misa llega otro coro y bueno, con los mejores tratos los recibo y hasta les aconsejo como llevar la celebración para que sirvan de la mejor manera, pero parace que no todos hemos experimentado esta situación y eso me lleva a preocuparme seriamente por las actitudes del coro 1. Y es que no debemos olvidar que si servimos en la Santa Iglesia Católica se nos deben pegar por lo menos algo de buenas costumbres, amabilidad y amor a los demás, no lo contrario.

Así que la enseñanza que les traigo hoy, es justamente es contraria a ese proceder del coro 1, por favor hermanos y hermanas, seamos amables, amorosos y caritativos con todos nuestros compañeros coristas y músicos, adoradores de Dios. Servimos en la Iglesia, pues que eso se note en nuestro proceder, si nos juntamos dos coros, y no solo en la misma celebración, no hagamos “gana misa” o “yo llegué primero asi que a ver como le haces” o “esta es mi parroquia así que aquí mis chicharrones truenan” o si nos topamos en nuestra Parroquia o en otra, saludémos a todos con amor, tratémonos con respeto y cariño, todos los músicos y adoradores amamos al mismo Dios y a Dios no le gusta que dos de sus más fieles servidores se vuelvan verduleras del mercado en su propia casa.

Y saben qué? El premio es de Dios mismo hacia quien trata con cariño a los demás. Si tú como músico y cantante católico te respetas a ti mismo, así debes respetar, honrando el mandamiento del amor, a tu hermano y hermana que también sirve y ama a tu Dios, nuestro Dios.

Démosle la mano con amor a todos nuestros hermanos y hermanas coristas y músicos católicos, dejémos de lado las actitudes que lastiman a Dios y al prójimo. Y que Dios les bendiga hoy y siempre.

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