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Publicado el 13 de abril 2009

  • RITUAL DEL MATRIMONIO

Los padres Roberto Cuéllar Portillo, Juan Pablo Moo Garrido, Pedro Mena Díaz y Eduardo Galaz Várguez, de la Comisión Diocesana de Pastoral Litúrgica, dieron a conocer el pasado Miércoles Santo (8 de abril) la siguiente instrucción del arzobispo Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, sobre el uso del nuevo Ritual del Matrimonio, en su segunda edición típica aprobada para México. A continuación transcribimos íntegra dicha instrucción episcopal: “A los presbíteros, diáconos, miembros de la vida consagrada y fieles laicos: “El excelentísimo señor arzobispo don Emilio Carlos Berlie Belaunzarán ha encargado a esta Comisión Diocesana precisar algunos puntos en lo que respecta a la correcta celebración litúrgica del sacramento del matrimonio, tanto si se realiza dentro o fuera de la misa.

Todas las referencias son del Ritual del Matrimonio, en su segunda edición típica, para México, por lo tanto, queda derogada la edición contenida en el antiguo Ritual Completo de los Sacramentos.

“En la espera de una normativa diocesana, y para favorecer el uso del nuevo ritual, pedimos tener en consideración los siguientes puntos:

1. Para la celebración del matrimonio dentro de la misa, el ritual presenta tres formularios, con una riqueza eucológica, que vale la pena no descuidar y proponer a los novios en su preparación al sacramento.

2. En la parte de los ritos iniciales, la procesión de entrada para recibir a los contrayentes sustituye el acto penitencial, de tal manera que fuera de los tiempos de Adviento y Cuaresma, después de la señal de la cruz y el saludo, se canta el himno del Gloria y posteriormente se dice la oración colecta. Si se hace la recepción de los novios en la entrada de la iglesia, puede o no usarse agua bendita.

3. Está previsto que después de la confirmación del consentimiento haya una aclamación que bien puede ser cantada, pero ha de ser breve y de preferencia con la participación del pueblo. Hay algunas compuestas especialmente para el momento, o usar alguna conocida como “te damos gracias Señor” (sin estrofas).

4. En cuanto a las oraciones universales, es recomendable utilizar las distintas posibilidades que nos ofrece el ritual en cualquiera de los tres formularios del capítulo I, o la amplia gama del capítulo V n. 281, (con posibilidad de incluir al final de las oraciones la letanía de los santos).

5. Según una antigua tradición en la Arquidiócesis, se acostumbra poner el lazo a los nuevos esposos inmediatamente después de la entrega de anillos, arras y Biblia, antes de la oración universal, y permanecer con él hasta la bendición nupcial inclusive. Sin que nada obste para que sea así, dado que es un signo complementario del rito sacramental.

6. Para la entrega de la Biblia se recomienda una aclamación cantada del pueblo, que puede ser: “Tu palabra me da vida…”.

7. Uno de los principales elementos dentro de la celebración es la Oración de Bendición Nupcial, la cual no debe ser nunca suprimida. Se hace una vez dicho el Padrenuestro, suprimido el embolismo y suprimida también la oración Señor Jesucristo.

“Todas estas indicaciones, así como una consulta acerca de la “Normatividad” en la celebración de los matrimonios, les serán enviadas por escrito a los señores presbíteros y diáconos en sus reuniones decanatales del mes de mayo.

“Sin otro asunto que comunicar, se da la presente Instrucción en Mérida, Yucatán, sede del Arzobispado, el 8 de abril de 2009, Miércoles Santo, en ocasión de la Misa Crismal, presidida por el señor Arzobispo y concelebrada por todo el presbiterio en presencia del pueblo de Dios”.

 

Publicado el 6 de abril 2009

La piedad popular es muy sensible a la adoración al Santísimo Sacramento que sigue a la celebración de la Misa del Jueves Santo.

Es preciso iluminar a los fieles sobre el sentido de dicha reserva: realizada con austera solemnidad y ordenada esencialmente a la conservación del Cuerpo del Señor, para la comunión en la Liturgia del Viernes Santo y Viático de los enfermos, es una invitación a la adoración, silenciosa y prolongada, del Sacramento instituido ese día.

Por lo tanto, para el lugar de la reserva hay que evitar el término “monumento” y el sagrario no puede tener la forma de un “sepulcro” o urna funeraria: el Sacramento hay que conservarlo en un sagrario cerrado, sin hacer la exposición con la custodia (Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia, 141).

1 comentario

  1. MC Sánchez Nieto said,

    enero 27, 2011 a 10:37 am

    Deseo las partituras de ” La misa es una fiesta” de Cesáreo Gabaraín y aquellas canciones para la misa de niños.Gracias


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